Terapias

En contraste con los estados de dolor agudo y periférico que responden a los antinflamatorios no esteroideos (AINE) y los opiáceos, en el dolor crónico donde el SNC desarrolla un papel importante y al que se ha aplicado diversas etiquetas (fibromialgia, colon irritable, somatización …) responden mejor a neuromoduladores del SNC como serotonina-norepinefrina (IRSN) y anticonvulsivos (Phillips &Clauw, 2011). De todos modos se recetan: analgésicos, antinflamatorios, psicofármacos y miorrelajantes: antidepresivos, tratamiento no farmacológico: terapias alternativas, balneoterapia, crioterapia, electroacupuntura, fototerapia, masoterapia, ejercicio…, psicoterapia (Galindo, 2004:171-187). Las opciones de tratamiento de primera elección siguen siendo discutibles y en las guías clínicas existe divergencia. Los anticonvulsivos (gabapentina, pregabalina) y los inhibidores de la recaptación de la serotonina i noradrenalina (duloxetina, milnacipina) fueron fuertemente recomendados por Canadá e Israel, solo recibiendo una recomendación débil por Alemania (Ablin et al., 2013).

La efectividad de la infiltración en FM es dudosa  aunque su práctica se realiza de manera habitual en las Unidades de Dolor Crónico. Hay algunos autores que consideran beneficiosa su utilización (Malo, 1998; Castro et al, 2006; Giamberardino, Affaitati, Fabrizio, & Costantini, 2011), otros afirman que la infiltración no mejora el dolor respecto al grupo placebo (Janzen and Scudds, 1997) y para (Hong, 1996) la infiltración reduce el número de tender points pero no el resto del dolor. Según Malo (1998) sólo los antidepresivos tricíclicos, la ciclobenzopina y las infiltraciones con anestésicos locales han sido efectivos en farmacología  además de un plan correcto psicológico y la rehabilitación. La Sociedad de Anestesiología de Canadá entre las prácticas habituales de tratamiento de dolor crónico incluyen en un porcentaje elevado  la infiltración mediante inyección de los puntos gatillo (70%)  y en un porcentaje mucho más bajo el tratamiento psicológico (28%). Para (Giamberardino et al., 2011) la extinción local de los puntos gatillo en pacientes con FM provoca un alivio significativo del dolor en pacientes con FM. La infiltración con toxina botulínica del tipo A (BTX-A) mejoró el dolor y la funcionalidad de los músculos elevador de la escápula, pectoral menor, paraespinales y piriforme(Ko, Whitmore, Huang, & McDonald, 2007)     El objetivo de la mayoría de terapias psicológicas no es abordar y eliminar directamente el dolor. Una de las características del dolor crónico es su resistencia a los procedimientos analgésicos convencionales. La intervención psicológica deberá centrarse en conseguir que el individuo acepte el trastorno crónico que padece y aprenda una serie de estrategias para reintegrarse en su vida normal a pesar del dolor. Referirnos al dolor crónico es referirnos a un conjunto de variables fisiológicas, emocionales, cognitivas y conductuales implicadas en la percepción del dolor (Comeche, 1998). Hay varias técnicas psicológicas. Se pueden aprender sistemas para cambiar el pensamiento negativo, desviar la atención hacia actividades placenteras y desarrollar progresivamente la confianza en uno mismo y la ilusión. Al igual que todos los tratamientos, cuanto antes se empiece será más efectivo. El estudio de (Williams et al., 2010) mejoró el dolor, la función física y la funcionalidad global después de realizar un programa de autocontrol en la web (WEB-SM) basado en terapia cognitiva-conductual.

Los resultados indican que los pacientes que siguen la TRP experimentan una clara mejoría tanto en los síntomas de depresión como en las manifestaciones de los síntomas típicos de ansiedad, tanto en la vertiente somática como psicológica (Conde et al, 1996). Las psicoterapias de grupo, de pareja, y de familia tienen como base las teorías de las relaciones interpersonales, pueden definirse psicodinámicamente de forma  cognitivo-conductual, o basarse sólo en dinámicas de grupo y de sistemas (López et al, 2005:53-61). La TRP (Terapia de resolución de Problemas) es una terapia no especializada, relativamente breve, fácil de aprender y  por tanto factible de desarrollar en cualquier nivel sanitario en la atención a los pacientes y a sus familiares (Ferré et al, 2008). Los estudios sobre TRP impartidos por el personal de enfermería, en otros países, han obtenido resultados muy satisfactorios (Mynors-Wallis, 2003). La TRP ha demostrado ser una herramienta útil en cualquier situación de estrés a la que se encuentra sometido el ser humano, aunque las más frecuentes son situaciones de enfermedad física o psicológica, situaciones donde existen pérdidas reales o temidas de relaciones interpersonales o estatus personal y las situaciones en que las personas tienen que tomar una decisión importante.Sería importante, por tanto, aumentar las habilidades de afrontamiento ante estas situaciones (Comeche, 1998:362). La TRP ayudará a expresar de manera adecuada los sentimientos de ira, ya que la expresión de la ira sana puede mitigar los efectos de la FM (Van Middendorp, 2010).

La combinación de intervención farmacológica y no farmacológica es más efectiva  (Hasset& Williams, 2011; Lee, Ellis, Price, & Baranowski, 2014)(Ablin et al., 2013)). Los programas interdisciplinarios de tratamiento conducen a mejoras en el dolor subjetivo (Hasset& Williams, 2011, Sarzi-Puttini et al, 2011). Para Sarzi-Puttini (2011) el ejercicio y la terapia cognitivo-conductual multimodal son las formas más aceptadas y beneficiosas del tratamiento no farmacológico. La sociedad Británica del dolor (BPS) pone énfasis en hacer frente a todos los aspectos de la sintomatología de la FM (física, psicológica, social y en las necesidades personales) sin hacer énfasis en cualquier modalidad de tratamiento (Lee et al., 2014).

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